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Viaje a Leicester con incertidumbre

Un planteamiento acorde con lo que la situación demandaba, un momento de forma soñado hace meses, varios de los mejores jugadores entonados por completo, y el empuje de un estadio que asiste, con tono melancólico, a los últimos encuentros de su equipo en la competición soñada. En esta ocasión, el invitado ha sido el Leicester City que, con la seguridad de tener un plan que funciona, y sin el medio de tener algo que perder, ha aguantado la primera embestida, prometiendo contratacar en la segunda.

El partido siguió el transcurso esperado. El Atlético, dominador, llevó la iniciativa y buscó la portería contraria de todas las maneras posibles, al mismo tiempo que no quitaba ojo a Vardy, con Godín y un superlativo Savic como responsables de la tarea. El Leicester, conservador, replegó cuanto pudo y se encomendó al juego aéreo para no desordenar en exceso su sistema defensivo. Pero el “factor Ndidi” hizo vulnerable el muro que, en un principio, parecía inquebrantable. El nigeriano completó buenos números en cuanto a pases se refiere, pero su juego desordenado se presentó como una ventaja que Simeone localizó y explotó al máximo.

Los mayores efectivos rojiblancos se reunieron en el sector central e izquierdo, y Koke, Carrasco, y un Griezmann que ejerció como “10”, hicieron y deshicieron a su antojo. Los robos se producían en campo contrario, los ingleses se mostraban conformes con el embotellamiento al que eran sometidos, y lo más significativo dentro de los primeros compases de partido fue que no hubieron indicios de que el Leicester tuviera algún plan, opción, o recurso con el que tener más balón y conectar con Vardy y Okazaki. Si bien Carrasco se encargaba de romper por fuera, Griezmann hacía daño en las inmediaciones del área a base de pases filtrados con éxito, mientras Koke compensaba la falta de espacios por medio de disparos lejanos. Curiosamente, en el momento en el que el Atlético cedió algo de balón con la intención de dosificar esfuerzos, un contragolpe supuso la consecución del penalti que daría el 1-0 que, a la larga, se mantendría en el electrónico.

Ante la mencionada debilidad en el carril central a causa de la actuación de Ndidi, Shakespire reforzó dicha zona con Andy King, quitando a Okazaki y dejando aún más solo a Vardy. Entonces la postura de Simeone alternó la propuesta ofensiva de la primera mitad con posesiones largas, invitando a los ingleses a salir de su escondite. Aún así, la portería continuó haciéndose más y más pequeña, el porcentaje de eficiencia en tiros fue bajo y el único gol del encuentro llegó con un penalti. Suena raro dicho de este modo, pero ambos equipos lograron sobre el papel aquello que buscaban. Y esto hace dudar al Atlético entre despertarse contento o sentirse insatisfecho.

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