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Un trámite

Bastante condicionado por el resultado del partido del pasado miércoles, el partido de vuelta no siguió un guión muy distinto al visto en San Paolo. De hecho, fue más bien lo contrario. Con algunas modificaciones en el once, Favre trató de minimizar los daños en defensa para tratar de evitar otra estampida. Sarri, mientras tanto, mantuvo el mismo plan que tantos buenos resultados le ha dado, y apostó otra vez por sus hombres de confianza. No va con el Napoli aquello de usar el piloto automático. Es obligatorio el máximo y se hace siempre, con las mismas ganas e intensidad, no importa cómo de optimista invite a ser la situación. Y el partido de ayer no fue una excepción, aun con un 2-0 de ventaja.

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Se incorporaron al equipo titular Sneijder y Balotelli, pero ninguno de los dos consiguió aportar algo positivo que diese esperanzas al Nice. El primero se ofreció y se mostró activo, pero no olió balón alguno. El segundo fue una isla en medio del Pacífico, pues se encontraba demasiado alejado del resto de sus compañeros, tanto posicional como mentalmente. Todo ello fue, como ya pasó en Italia, una consecuencia directa de la gran presión napolitana. Por segunda vez, Seri se sintió asfixiado; toda posibilidad de creación se esfumaba, no había manera de avanzar en el medio. Toda iniciativa partía de los costados, donde el Nice poseía más argumentos para pisar campo contrario y exigir al Napoli un mínimo esfuerzo al menos. Y de nuevo, Saint – Maximin abanderó a los suyos en esta faceta.

Hubo menos combinaciones del Napoli por el centro en esta ocasión, con mayor protagonismo para los centros laterales. Callejón completó un buen partido e hizo el primer gol, pero Insigne (quien de hecho firmó el segundo) merece una mención especial. Estuvo incansable de principio a fin. Cabe destacar también el daño que causó a la defensa francesa su asociación con Ghoulam en la banda izquierda. Aunque Milik, el mayor beneficiado de este tipo de acciones ofensivas en la plantilla, se encontrase esperando en el banquillo, los “bajitos” se mostraron igual de efectivos que como podría haberlo sido el polaco en la faceta rematadora. La defensa del Nice pasó demasiados apuros otra vez (especial mención a Dante), y lejos de apagar fuegos, fue provocando más con el transcurso del partido. Muchos problemas y poco margen para solventarlos, sobre todo para un equipo que aspira a competir con los mejores del continente.

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