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Perfil: Mattia Caldara

El Calcio está en auge. Lejos quedan los tiempos en los que el fútbol italiano era excluido por los expertos en opiniones y valoraciones, del mismo grupo al que pertenecían el fútbol inglés o el español. Equipos como Juventus, Napoli o Roma ofrecen entretenimiento y buen fútbol cada semana, mientras los equipos de Milán trabajan por recuperarse definitivamente y ocupar el lugar que una vez fue suyo. Y en medio de este caos ha surgido un protagonista inesperado: el joven Atalanta de Gian Piero Gasperini, Roberto Gagliardini (ya en el Inter), Frank Kessié, y el joven al que la Juve no ha querido dejar escapar: Mattia Caldara.


El abanico de virtudes que posee Caldara es amplio, pero de todo aquello que puede destacarse de él, hay un rasgo que le define verdaderamente y que invita a pensar que el futuro de la defensa azzurra pase por él: su madurez. Juega como un veterano y transmite una seguridad impropia de sus 22 años, anulando a varios de los mejores delanteros de la categoría. Es un portento defensivo y físico, destaca su dominio del juego aéreo, una auténtica muralla cuando se trata de defender un córner o falta lateral.

Natural de Bérgamo y criado futbolísticamente en el club de su ciudad, ha quemado etapas hasta asentarse definitivamente en el primer equipo. Fue en la temporada 2013 – 2014 cuando después de 23 partidos en el Primavera, Caldara fue llamado para formar parte del primer equipo. Debutó en Serie A esa misma temporada en un encuentro contra el Catania. Pasó las dos temporadas siguientes cedido en Trapani y Cesena, cuajando buenas actuaciones. Dicho periodo de crecimiento ayudó a la carrera de Caldara y convenció a la secretaría técnica del equipo bergamasco de que el lugar de Mattia era el primer equipo, sin imaginar en ningún momento el elevado rendimiento que podría dar más adelante.

Mapa de calor de Mattia Caldara vs Napoli (25-02-17)

El abanico de virtudes que posee Caldara es amplio, pero de todo aquello que puede destacarse de él, hay un rasgo que le define verdaderamente y que invita a pensar que el futuro de la defensa azzurra pase por él: su madurez. Juega como un veterano y transmite una seguridad impropia de sus 22 años, anulando a varios de los mejores delanteros de la categoría. Es un portento defensivo y físico, destaca su dominio del juego aéreo, una auténtica muralla cuando se trata de defender un córner o falta lateral.

En la imagen se puede ver la influencia que tuvo Caldara en el encuentro liguero contra el Napoli. Sorprende tanta presencia en el área rival por el hecho de que su posición natural sea la de central. Sin embargo es una pieza clave en ataque por todo lo que aporta en acciones a balón parado. Es un cabeceador formidable, transmite peligro cada vez que salta tanto por sus 187 centímetros de altura como por su intuición, habiendo marcado 5 goles hasta el momento.

No obstante, no se siente cómodo a la hora de ir al corte o cometer el tackling. Le cuesta medir el “timing” cuando se trata de cometer falta, provocando en ocasiones situaciones de peligro. Fallos que podrían catalogarse como puntuales más que como errores de bulto, tal y como los datos lo demuestran: sólo ha visto tres tarjetas amarillas esta temporada. Un futbolista con un presente brillante en La Dea, y un futuro que se presenta cuanto menos prometedor, siendo candidato a invadir en un futuro no muy lejano, uno de los tres tronos que Bonucci, Barzagli y Chiellini ocupan actualmente, tanto en Turín como en la selección azzurra.

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