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Parar a Mbappé

Un resultado adverso, una barrera mental difícil de derribar y ciertas lagunas futbolísticas impiden, hasta el momento, que el Borussia Dortmund pueda avanzar de ronda. Y a todos estos factores se añade otro importante, que ya marcó el transcurso de la ida y dio autor a dos de los tres goles de su equipo. Cada día se supera. Los focos, una vez más, apuntan al hombre de moda: Kylian Mbappé.

El Borussia Dortmund ha dejado destellos durante la temporada de que tiene un futuro que muchos ansían y estarían dispuestos a comprar por cantidades astronómicas. Sin embargo aún queda un camino largo para que dichos futbolistas desarrollen todas sus capacidades, de modo que el equipo alemán exhibe una déficit de contundencia y madurez que impiden ver un equipo realmente competitivo. Es por ello que Mbappé resulta ser uno de los factores que más capacidad tienen para influir en un partido como este. Es la otra cara de la moneda: un jugador que, aún dotado de unas características físicas y técnicas prodigiosas hace de la toma de decisiones su mayor virtud. Corre a una velocidad endiablada y asusta ver cómo da esas primeras zancadas al comenzar un sprint, pero lo importante es que sabe elegir qué velocidad darle a dicha carrera y cuándo debe realizarla.

En el partido de ida, Mbappé no intervino en el juego de una manera significativa. Para ilustrarlo de algún modo, el número de veces que el francés entró en contacto con la pelota fue menor que el de Radamel Falcao, quien en dicho encuentro tuvo una presencia casi testimonial. El motor del equipo funcionó a raíz del trabajo de otros jugadores como Lemar o Bernardo Silva. La función de Mbappé en dicho partido se redujo a finalizar jugadas, a cazar aquella ocasión que pasase por sus botas. Su segundo gol, que fue el que supuso más imaginación, llegó a través de un mano a mano en el que Kylian definió con la calma de todo un veterano. Un remate que ejecutó de forma automática, casi por inercia. Algo que asusta si se recuerda dicho gol: un balón a la escuadra ante la salida del portero con la mezcla de potencia y claridad perfecta. 18 años y una contundencia a la hora de jugar que da verdadero miedo, frente a la carencia de ella. Las dos caras de una misma moneda.

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