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Oberlin como recurso

Dejando a un lado al Besiktas, no cabe duda de que el Basel es el equipo que ha tenido la trayectoria más inesperada en Champions League. En un grupo igualado que, en un principio, estaba destinado a ser dominado por el Manchester United, los suizos no sólo consiguieron clasificarse para la siguiente fase, llegando a colocarse líderes incluso, sino que lo hicieron registrando cifras similares a las de los ingleses. 15 puntos, 12 goles a favor y 3 en contra por un lado; 12 puntos. 11 goles a favor, 5 en contra por el otro. Gran parte de la culpa la lleva Raphaël Wicky, antiguo futbolista internacional por Suiza, que hasta 2009 se mantenía en activo. Él ha regresado a la élite como cabeza pensante de un proyecto joven, moldeando y acompañando a sus futbolistas en sus primeros pasos. De este cruce de apartados surge un nexo; un denominador común al que corresponde un porcentaje significativo de la recopilación de goles del Basilea, y que al mismo tiempo resulta ser uno de los rostros más reconocibles de la plantilla.

Dimitri Oberlin es la gran baza a la que se aferra el Basel para poder viajar a Manchester con alguna opción de avanzar hacia cuartos de final. En un escenario hipotético, en el que su equipo tome el repliegue como propuesta inicial ante la condición de favorito que se le atribuye al City, el joven camerunés puede tener su momento de hacer daño, de ser útil y de llevar la disputa de la pelota lejos del área propia.

En la tarea de atacar el espacio, es donde salen a relucir sus virtudes, y especialmente sus capacidades atléticas. Es todo un velocista: posee una punta de aceleración y velocidad enorme que en ocasiones recuerda a los sprints de Aubameyang. Un arma en el contrataque (aunque la situación es más favorable cuando acompaña la acción para finalizarla en lugar de realizar la conducción), y una herramienta muy útil en el juego sin balón. Es una amenaza en la presión, y al mismo tiempo una ayuda a sus compañeros cuando el rival se asienta en campo contrario y la misión es reforzar alguno de los dos perfiles.

La gran incógnita se encuentra en saber, si el patrón por el que se rige el juego de Oberlin, será suficiente. Si es un recurso que pueda funcionar, en el sentido más literal de la palabra, en un contexto completamente desfavorable. Y es que el Manchester City, a diferencia de la mayoría de equipos, no tiene debilidades concretas que puedan destacarse. Hay un equilibro entre todas sus fortalezas, que deja pocas opciones al Basel. No obstante, el recurso de Oberlin está ahí. Una pieza con la energía suficiente para ser un plus en diferentes facetas del juego.

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FOTO: KIRILL KUDRYAVTSEV/AFP/Getty Images

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