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Metamorfosis

Quedó atrás la temporada 2015-2016 para el Sevilla y el ciclo de Unai Emery se cerró. El actual entrenador del PSG puso fin a su etapa en Nervión, donde consiguió levantar tres veces la Europa League. Y el encargado de sustituirle ha sido Sampaoli, cuyos planteamientos y métodos de trabajo transcurren por una línea distinta a la de su antecesor. Y de momento el ex- seleccionador chileno está teniendo éxito, ya que el Sevilla se afianza en lo alto de la clasificación (incluída la Champions League, donde volverá a disputar unos octavos de final después de años sin hacerlo) al paso que avanza el campeonato, convirtiendo expectativa en realidad a base de victorias muy trabajadas.

El Sevilla ha experimentado (y aún continúa haciéndolo) una mejoría notable, y el mayor ejemplo de ello es Steven N’Zonzi, que tras pasar por varias dificultades en su primera temporada ha conseguido ser el eje de su equipo. Un mediocentro inteligente que sabe cuándo ha de correr, cuándo ha de atacar y cómo ha de defender.

 

En un principio la idea que tuvo Emery de él fue la de un jugador que llevase a cabo la labor que tan bien supo realizar M’Bia, que no era otra que la de robar y recuperar todo lo posible. Pero el precio a pagar era grande, ya que una de las cualidades de N’Zonzi es su toque de balón, que no parece propio de un mediocentro lento y torpe a la vista, de casi dos metros de altura. Ese rol de primer pasador colocado entre defensas y centrocampistas estaba asignado a otro gigante llamado Krychowiak.

Sin embargo, N’Zonzi ahora es un jugador mucho más inteligente en lo táctico. Sabe hacer aquello que su entrenador le pide e interpreta de maravilla cada partido que juega. Entiende cuándo ha de destruir, construir o apoyar a sus compañeros para que sean ellos quienes creen juego. Esto sucede con Samir Nasri, quien partiendo del doble pivote tiene libertad para atacar los espacios centrales o laterales asociándose con Vitolo, el Mudo Vázquez, o con Mercado y Sergio Escudero, siempre y cuando N’Zonzi le ofrezca soluciones y haga que el equipo no se parta.

N’Zonzi es el calma dentro de la “tormenta” que es un planteamiento de Sampaoli. Porque desde su posición de pivote no sólo distribuye y hace más fácil la tarea de sus compañeros, también transmite una tranquilidad enorme, ya sea en las instrucciones que da como en sus acciones con la pelota. Un auténtico cerebro que brilla en la sombra mientras los principales focos enfocan (merecidamente, claro) a Vitolo, Nasri o a Franco Vázquez. De lo que es seguro es que en Sevilla no es el único lugar donde se alegran de su evolución; en Francia pronto empezarán a plantearse si N’Zonzi es la solución al problema que lastra a la selección nacional francesa desde hace años. Porque, realmente es imposible pensar en un centro del campo con N’Zonzi, Pogba y Matuidi, y no ilusionarse aunque sea un poco.

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