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Lecciones de comunicación y arquitectura

Le preguntaban a Jorge Jesús en una reciente entrevista sobre el mercado de fichajes del Sporting, el cual podría compararse con una auténtica montaña rusa con numerosas bajadas y subidas, de esas que hacen que te sientas descompuesto al bajar del vagón.

Si creen que el Sporting fue, de los tres ‘grandes’, el que se reforzó mejor, se debe a la calidad de quien escogió

Una manera especial de entender el fútbol. Una facilidad pasmosa para interpretar tácticamente un partido de acuerdo a las trabas que este le pone. Un cierto tono arrogante y fanfarrón en sus palabras. Pero sobre todo, una capacidad de convicción increíble para ganarse un vestuario y construir las bases de un equipo ganador. Y una manera única de transmitir a un grupo de jugadores que un día perdieron su identidad, que pueden recuperarla y arrebatar al tirano vecino el preciado trofeo que no se deja ver por las vitrinas del Alvalade desde hace 14 años. Esta, quizás, sea la carta de presentación más breve que pueda hacerse de una figura tan mediática dentro del fútbol portugués como es la de Jorge Jesús.

Mencionado anteriormente, hablamos de un hombre cuyos conocimientos sobre fútbol son (o están cerca de serlo) directamente proporcionales a su ego. Pero Jorge Jesús se trata de un personaje tan complejo que centrarse en esta cualidad suya sería un grave error, tan sólo estaríamos arañando la superficie de ese conglomerado de atributos que le convierten en uno de los mejores dentro del mundo de las pizarras, la planificación y la estrategia en el fútbol.

Para resaltar la importancia que supuso para el Sporting su llegada, habría que conocer el contexto en el que se movía el Sporting hasta su llegada. Bruno de Carvalho asumió la presidencia del club en 2013, relevando a Godinho Lopes. El Sporting  por aquel entonces atravesaba dificultades económicas que le impedían confeccionar una plantilla del mismo nivel que las de sus oponentes. Siguiendo los métodos de estos, probaron suerte en ligas extranjeras como la Eredivisie, sin demasiado éxito. Los años transcurrían y Jorge Jesus engrandaba su palmarés en el otro lado de la capital, donde entrenaba desde 2009. Al ser despedido por el Benfica, de Carvalho se encontró con una oportunidad de oro para volver a subirse a ese tren que le permitiría ser aspirante de nuevo. Unos días bastaron para convencer al técnico. Desde entonces, el presidente sportinguista ha podido comprobar, en el más estricto sentido de la palabra, cómo sus expectativas se cumplían una a una. Y es que en una de esas peculiaridades que sólo pueden encontrarse en la Liga NOS, el presidente de un club ve semanalmente los partidos sentado en el banquillo, al lado del entrenador.

Sin embargo, Jorge Jesús no iba contar con todas las herramientas que tuvo en el Estadio Da Luz. Así lo explicó el mismo en una reciente revista en el diario Récord, donde confesó que llegó a plantease marcharse, tan sólo un mes después de haber firmado su contrato. La diferencia era notable, tanto a nivel de recursos como en las características futbolísticas de uno y otro equipo. No tenía un equipo poderoso en las bandas, pero sí jugadores de talento para jugar por dentro. Tampoco disponía de estrellas en su plantilla, sí con un grupo de jugadores interesantes que componían un bloque más compacto. Pero en ambos casos ha tenido y tiene a su disposición una fuente inagotable de talento joven en forma de academia, de la que a menudo brotan talentos que acaban valiendo su peso en millones de euros.

Miré lo que tenía y pensé: “¿Qué es esto?”. Pero él (Bruno de Carvalho) creía en mí y me dio fuerzas, me dijo que las cosas se resolverían poco a poco y la verdad es que las ha resuelto, y lo ha hecho conmigo

No tenía sentido que hiciera de “su Sporting” un Benfica 2.0, la situación demandaba un nuevo método de trabajo. Y este ha pasado por elevar la importancia de sus jugadores más destacados, a quienes ha dado un rol mayor dentro del equipo y del vestuario. Tanto Slimani como Joao Mario o Adrien se convirtieron en líderes a pesar de que sólo uno llevara brazalete. Se consiguió firmar una gran temporada, finalizando la primera etapa de Jorge Jesus como segundo clasificado, casi con la misma cantidad de puntos que el Benfica de Rui Vitória. Dicha actuación no ha pasado en vano para los equipos de las grandes ligas: Joao Mario y Islam Slimani abandonaron el club, bajas que minaron notablemente la calidad del plantel.

Ha tocado reinventarse, y el experimento ha concluído con satisfactorio resultado: Bas Dost se ha estrenado como goleador, Joel Campbell se va haciendo hueco en el equipo poco a poco, y Gelson Martins comienza a captar la atención de los gigantes europeos gracias a actuaciones como la que tuvo el pasado 14 de septiembre frente al Real Madrid, o el castigo al que sometió a uno de sus mayores rivales durante el pasado Sporting – Porto. Curiosamente, este fin de semana el Sporting sufrió la primera derrota en liga de la temporada en Vila do Conde, frente al Rio Ave. En la previa del encuentro, a Jorge Jesus le hicieron una de esas preguntas que a él le gustan. Compararon su equipo con los de los demás aspirantes, y le pidieron que explicase qué hacía diferente a su club del resto. Y su respuesta fue: “La diferencia la marca el entrenador”.

La verdad es que puede notarse un cierto aire fanfarrón en su respuesta, pero quizás esté en lo cierto. Y es que sin este tipo de reflexiones que tanto polemizan su figura, no sería Jorge Jesus. Y si Jorge Jesus no fuese quien es, el Sporting no sería el Sporting.

 

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Foto: www.ojogo.pt

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