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La pausa frente a lo vivaz

No hubieran podido juntarse en una eliminatoria dos mentalidades futbolísticas tan diferentes como la del Monaco y la de la Juventus. La máquina anotadora francesa y el cerrojo turinés que desactivó a toda una MSN sin mayores complicaciones. Se contraponen de manera maravillosa y muestran en todo lo que hacen una convicción absoluta. No hay manera de que alguno de los dos cambie parte de su filosofía para hacer más daño en el rival. La adaptación es la justa y la necesaria. Y mientras son los novatos quienes llegan extramotivados para dar ese ritmo altísimo que les caracteriza, los más veteranos prefieren mantenerse al margen y castigar la inexperiencia. Un partido con dosis repartidas de rock y jazz.

El ejercicio mental que supondrá para el Monaco este partido es complicado cuanto menos. Si bien la Juve se caracteriza por la paciencia que transmiten sus jugadores, los franceses están en cierto modo obligados a no caer en una sobreexcitación que, con el paso de los minutos, podría traer consigo ciertas consecuencias negativas. Un planteamiento volcado en llegar a la línea de fondo podría desatar a Cuadrado, Dybala o Alex Sandro se paga bastante caro. Por ello, el partido medirá entre otros aspectos, la madurez de todo el equipo. Encontrar el equilibrio entre asumir riesgos y mantener la cabeza fría es un factor crucial de cara a que los de Jardim puedan ejecutar su plan con éxito.

La posibilidad de que la Juventus pueda hacer retroceder a su rival de hoy es totalmente real y factible. Pero queda para la duda el saber cómo de largos serán los periodos en los que esto suceda. El Monaco tiene piezas suficientes como para ser resolutivo en situaciones de contrataque: Thomas Lemar es pura electricidad y Bernardo Silva es un experto en cuanto a la conducción del balón se refiere. Pero el empuje es realmente fuerte y los locales son sometidos a base de ataques en estático, todo puede ponerse muy de cara para la Juve. Por un lado, Higuaín posee un gran número de recursos como 9, tantos como para mover de sitio a aquel central que se empareje con él. Y por otro, Paulo Dybala es todo un especialista en lo que se refiere a aprovechar esos espacios, ya sea asistiendo o finalizando la jugada él mismo. Todo ello con el añadido de un condicionante clave, el de que el bloque defensivo del Monaco está varios escalones por debajo del nivel que ofrece su sistema ofensivo.

En el supuesto de ver el contexto de partido anteriormente mencionado, quizás la mayor dificultad que pueda atravesar la Juventus sería la posición de Mandzukic como extremo izquierdo. Si bien la Juve no es partidaria de llevar la iniciativa y se maneja mejor jugando con el sufrimiento, en caso de querer mandar carecería de fluidez con el balón teniendo al croata en la banda izquierda. Las características de Mario son otras: la fricción, el juego aéreo o el remate en el área pequeña. No sería descabellado ver a Dybala ocupar la banda izquierda en diversos tramos del partido, y al mismo tiempo apreciar cómo Mandzukic abandona su puesto y ocupa el de 9, formando dupla con Higuaín en un 4-2-2-2.

Y aún analizando todos los componentes que la eliminatoria trae consigo, prácticamente no existe ninguno de mayor relevancia que el ritmo del partido. Si la Juve ralentiza la cadencia del juego, la respuesta del Monaco sería una presión a mayor velocidad, y en consecuencia las posibilidades de encontrar desorganizado al rival aumentarían considerablemente. Pero en cambio, si se juega el partido que el Monaco quiere, la Juve corre el riesgo de cometer los mismos errores que, en un principio, podrían esperarse de su rival. Será atractivo de ver si la tónica va marcada por los más atletas y veloces como Fabinho, Mbappé o Mendy, o bien triunfa el jugador de bajas revoluciones, como puede ser Pjanic o Leonardo Bonucci.

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