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La banda izquierda del Bernabéu

Si hay algún equipo en la actualidad que cueste definir, ese probablemente sea el Real Madrid. Los blancos son uno de los equipos que mejor se adaptan a las circunstancias y a las características del rival. Cuentan con un abanico de opciones muy amplio y un equipo titular impensable en otros clubes. Y les tocarán, en esta ocasión, verse las caras con el Atlético de Madrid en una eliminatoria a doble partido. Para ambos, la situación ha cambiado desde el último precedente. Los de Simeone se han topado con un significativo número de dudas que aún hoy no han conseguido resolver, o bien van camino de hacerlo. Y al mismo tiempo, sus vecinos cuentan la mayor riqueza ofensiva que ha tenido el club en años. Por primera vez la posibilidad de que Gareth Bale pueda quedarse fuera del once, y que la famosa BBC se rompa, es real, puesto que el bache por el que pasa el galés coincide con el descomunal estado de forma en el que se encuentra Isco, y con las grandes exhibiciones que está cuajando Marco Asensio. Y ante la duda acerca de quién puede hacerse con la vacante disponible, lo seguro es que la dupla Marcelo – Cristiano tiene la llave para decidir el cruce.

El problema del Atlético de Madrid es sencillo de detectar y complicado de solventar. Sime Vrsaljko debería llegar a tiempo para el partido, pero aún con su presencia el sector derecho rojiblanco constituye una parte significativa de los problemas defensivos durante la temporada. Cuando Juanfran juega, se nota que lo hace falto de una marcha más tanto para sumar en ataque como para recular en transiciones defensivas. No consigue aguantar a su par con la solvencia de antaño y se percibe que puede estar entrando en un cierto declive natural en cualquier futbolista, pudiendo quedarse un poco justo para un equipo con aspiraciones tan grandes como las del Atlético. Y todo ello le ha llevado a tener que ver partidos importantes desde el banquillo, algo que cuesta asimilar. Los brotes verdes en dicho aspecto, cuando es el croata quien juega, son algo real, pero no lo suficientemente grandes como para dar por resuelto este rompecabezas. El croata necesita tiempo y continuidad para dar las prestaciones que se presupone que puede alcanzar.

Marcelo llega en uno de sus mejores momentos de la temporada, mientras en el Atlético hay dudas sobre quién jugará como lateral derecho

Marcelo tiene un buen historial de actuaciones en cuanto a derbis madrileños se trata. Sus asociaciones por dentro, su creatividad y su capacidad de asumir la responsabilidad del ataque pese a ser una tarea que, sobre el papel, no debería corresponderle, le hacen ser puro veneno en estos partidos. Tendrá a un Cristiano caído al centro, que atacando el espacio a la espalda del central del perfil diestro, en este caso Savic, puede generar una gran ventaja. Todo al tiempo que Marcelo ronde las inmediaciones del área en su costado y consiga asociarse con un Benzema alejado del área, dando mucho más trabajo que de costumbre.

El escenario podría haber sido diferente si José María Giménez estuviese disponible. Un jugador tan rápido y tan intenso que habría tenido un contexto idóneo para él: un estadio convertido en una olla a presión, con todos los futbolistas sintiendo al público como si les chillasen en el oído. Algo que a él le encanta. Por otra parte, Marcelo hubiera contado de inicio con más dificultades para confeccionar “su partido” al tiempo que Cristiano habría dispuesto de menos balones aéreos. Si bien resulta arriesgado ir a esta guerra con Savic, quien que pese a su altura no es un defensor dominador en el juego aéreo, Lucas puede ser la opción más fiable de cara al partido y que quizás le de más trabajo a Marcelo y Cristiano, todo en el supuesto de que Vrsaljko no juegue. A pesar de tratarse de un jugador acostumbrado a desenvolverse en la banda izquierda, el francés no tendrá que hacer su defensa “por fuera”. Tanto el “7” como el “12” son jugadores que hacen del centro su zona de acción, aunque partan de posiciones exteriores. Y es en esa defensa hacia el centro donde Lucas precisamente se hace fuerte.

Son muchas las aristas que presenta el encuentro, debido a la ausencia de una propuesta definida en el lado madridista o a la duda acerca de la mentalidad con la que pueden salir los rojiblancos de inicio: ir a presionar muy arriba, dedicarse a hacer un mayor repliegue defensivo… Pero el idilio que mantienen Cristiano y la Champions League, y el sensacional estado de forma en el que llega Marcelo, convierten a ambos en un argumento de peso para que el Madrid se meta el partido en el bolsillo.

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