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El triangulo azzurri aterriza en Manchester

Hacía bastante tiempo que, tras las primeras fechas ligueras, un equipo que no fuese la “tirana” Juventus se colocase a la cabeza de la tabla de clasificación. Acostumbrados a ver a los bianconeri ejercer su mandato desde el primer día, la igualdad que impera en el Calcio durante el inicio de este nuevo curso ha sido recibida como si de lluvia se tratase. Entre la combativa Lazio, la anteriormente mencionada Juve, y la máquina interista diseñada por Spalletti, es el Napoli quien tiene el honor de ocupar el primer puesto. Cuentan sus partidos por victorias, y lo hacen sometiendo.

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Sin demasiadas variantes con respecto a la pasada temporada, el principal argumento que está haciendo llover los puntos sobre el cielo napolitano no es otro que la tripleta compuesta de Lorenzo Insigne, Dries Mertens y Marek Hamsik. Con la clásica disposición sobre el campo correspondiente al 4-3-3, estos tres futbolistas han creado un vínculo enormemente dañino en tareas ofensivas. De las cualidades de ambos se sustenta este sistema en el que cualquiera puede desempeñar la acción del compañero según la situación exija una cosa u otra. El belga, consagrado en ese rol de falso 9 ante la prolongada indisponibilidad de Arkadiusz Milik, alcanzó su cénit la pasada temporada llegando a unas cuotas muy por encima de la media, y en lo transcurrido de curso no ha dado señas de querer quitar el pie del acelerador. Un cierre de campeonato con 34 goles y 15 asistencias, y un comienzo del mismo con 9 goles y 5 asistencias en 12 partidos enlazados con un incontable número de exhibiciones individuales le ponen a la altura que se merece, la de los mejores jugadores del continente.

9 goles y 5 asistencias en 12 partidos; posiblemente Mertens sea el jugador más en forma del campeonato italiano.

Si bien es difícil mejorar dichos registros, aún lo es más intentar buscar unos aliados mejores para ese sector izquierdo que Insigne y Hamsik. Con Lorenzo dañando la zona más exterior de ese costado a base de tirar diagonales e intercambiar posiciones con Mertens, Hamsik cae en la resolución de la jugada con la fuerza de un martillo. El mejor contrapunto a tal agilidad y movilidad es sin duda esa zancada y potencia física para llegar desde segunda línea. Un caudal ofensivo de tal magnitud precisa de un corte de jugador que, en consonancia, sostenga ese sistema para que el plan diseñado sea viable. No parece sencillo, pero Jorginho se esfuerza cada día por hacernos pensar lo contrario.

¿Cuál sería, de este modo, el resultado de esta mezcla tan estimulante? La respuesta es una propuesta rica en variantes y alternativas que funciona como un reloj y garantiza competitividad independientemente del rival, sin necesidad alguna de dar al timón un giro de 180 grados. Y un arma como esta en acción, como mejor baza para anular a un pletórico Manchester City que golea allá por donde pasa, dibuja un contexto que pide a gritos que cualquier aficionado al fútbol anule todos sus compromisos. Lo que va a acontecer en Manchester tiene aroma de noche grande.

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