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El partido de Bernardo Silva

Son pocos aquellos que en estos momentos no notan escalofríos antes la posibilidad de tener que verse las caras con la Juventus de Turín. Una defensa que ha parado a Leo Messi supone un reto mayúsuculo. Cualquier delantero que los ha tenido enfrente ha acabado resoplando ante la frustración que conlleva un buen día de Bonucci o Chiellini. Dani Alves no deja tranquilo a su oponente. Cuando el rival piensa que se ha librado de él, el brasileño vuelve, y tras cumplir en defensa se viste de interior, extremo o lo que él quiera. Igual que sucede con Alex Sandro, que es la viva imagen del ex culé, ahora en una versión más joven y zurda, pero igual de imponente. Sin embargo, no hay muro que no pueda echarse abajo, y a pesar de la rigidez que posee el sistema de la Juve es factible que surjan fisuras que, en clave Champions, pueden escribir el desenlace del torneo. Y dentro del Monaco pocos poseen la magia para lograrlo que sí atesora Bernardo Silva.

Se prevee una vigilancia especial sobre Kylian Mbappé y Thomas Lemar va a tener un reñido duelo con Sami Khedira, el cual llega tras haber cuajado una actuación fantástica en Camp Nou. Por ello, en momentos donde el Monaco contragolpee, cuando se forme ese duelo en el costado izquierdo con Mandzukic y Alex Sandro, el portugués tendrá un papel trascendental. Ante una defensa que defiende casi con el modo automático puesto, Silva y su capacidad de improvisación, de engañar al más veterano, son oro puro. Se trata de un jugador experto en sacar de su zona a cualquiera y arrastrar a su marcador, generando espacios para un equipo que los aprovecha como nadie. Incluso podría llegar a decirse que prácticamente el cuadro monegasco vive de esos espacios, como pudo verse en cuartos de final contra el BVB.

Si capta la atención de Khedira puede dejar un carril importante a Fabinho, quien con recorrido es absolutamente letal. También puede dedicarse a romper por fuera. En dicha situación es Sidibé el principal beneficiado, con el carril diestro para él solo. Pero el best case scenario para el Monaco en este aspecto es que acapare gran cantidad de balón en las inmediaciones del área, encarando a la pareja Bonucci – Chiellini. La posibilidad de sacarles del área cuando más encime el Monaco a la Juve, de hacer que defiendan unos metros más adelantados, y la posibilidad de provocar desajustes en los italianos durante las transiciones defensivas convierten a Bernardo Silva en un peligro potencial para los de Allegri.

La pequeña vorágine que amenaza con alterar el equilibrio bianconeri tiene un aspecto inocente y porta una bandera portuguesa. Pero realmente dicha inocencia no es más que pura fachada. Bernardo Silva aterriza con la intención de dinamitarlo todo, y capacidad para hacerlo le sobra, desde luego. Y encima si se tiene en cuenta que pese a su gran temporada siempre se suele destacar a otras figuras cuando toca hablar del Monaco semifinalista de Champions, como las de Mbappé, Fabinho o Lemar, el hecho de que llegue en un segundo plano le convierte en un jugador aún más peligroso.

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