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El factor Isco

No es novedad que Isco acabe un partido siendo el jugador más destacado de su equipo. Tampoco se ve como locura que pueda dejar fuera de un once a Gareth Bale, sean cuales sean las condiciones físicas del galés. De hecho es algo que entra dentro de la lógica. Si bien la situación del malagueño era muy diferente hace meses, ha pasado ya tiempo desde que se colocase al nivel de los mejores jugadores del mundo. Uno de los mejores, jugando el mejor partido que puede verse actualmente. No hay mejor noche para consagrarse.

Dirigiendo la vista atrás, el Real Madrid, sin una cantidad de recursos tan grande como la que posee actualmente, tuvo que cruzarse en su camino con el mejor sistema defensivo del momento. Lo hizo en dos ocasiones, y en ambas adoptó una propuesta ofensiva que partía del ataque posicional. Tanto en 2014 como en 2016, Isco jugó un papel fundamental. Sus condiciones contribuyen a que las opciones de sacar algo positivo de una acción en estático aumenten exponencialmente. Un jugador como él, con su dinamismo entre líneas, sus cambios de ritmo… Puede desarmar a cualquiera.

El origen de las demarcaciones de Khedira y Pjanic puede marcar el devenir de la final

El rival del Real Madrid, en esta ocasión, es la Juventus, quien ha ganado una reputación similar a la que se le atribuía al Atlético de Madrid. Aunque dicha similitud entre ambos bien podría cogerse con pinzas. Por un lado, por la disparidad que aparece a la hora de comparar las fortalezas de ambos equipos.  Por otro lado, un importante matiz que distingue la composición del centro del campo de ambos equipos. Centrándonos en el segundo apartado, el Atlético de Madrid llegaba con un doble pivote conformado por Tiago y Gabi, con Koke basculando entre el medio y el costado izquierdo. La Juventus probablemente alinee un eje parecido formado por Pjanic y Khedira, teniendo a Dani Alves como prácticamente un interior. Sin embargo, la naturaleza de los mediocentros de uno y otro equipo tiene poco que ver. Mientras Gabi estaba (y está) habituado a ese rol, y Tiago fue adaptado al papel de pivote encargado de sostener el equipo desde los inicios del “ciclo Simeone”, ni el bosnio ni el alemán son futbolistas de un corte similar. Se trata de dos jugadores de mucho más recorrido, acostumbrados a jugar en zona de 3/4 o en posiciones de interior.

Esta ausencia de un pivote defensivo puede condicionar en gran medida el choque, debido a los patrones por los que se rigen los dos finalistas. Dicha carencia sumada a la actitud de la Juve de conceder metros al rival en las inmediaciones del área, derivan en la existencia de un sector sin dueño. Un Isco Alarcón y, por ejemplo, un Karim Benzema poblando la zona, suponen una ventaja de un valor incalculable. Es prácticamente imposible buscar con éxito, una manera de sacar del área a Bonucci y Chiellini, que no vaya en la línea del caso anterior. Un Isco en estado de gracia, sin nadie que le impida hacer daño en la media luna. Una llave que puede abrir cualquier puerta, por mucho que la Juve la cierre.

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