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Diez minutos de madurez

La noche vivida en el Juventus Stadium es totalmente ilustrativa de lo que es la Champions League. Una cita con Tottenham y Juve como asistentes prometía poco menos que espectáculo. Y ciertamente, todo transcurrió acorde a las expectativas, pese a que en un principio pudo parecer que el encuentro, y en extensión, la eliminatoria, ya tenía dueño. Pero esta competición nos tiene acostumbrados a la sorpresa. Pochettino enderezó la marcha de los suyos tras una cruel y dolorosa bofetada, recibida en forma de dos goles en diez minutos. Con la misma rapidez que llegaron los tantos, el Tottenham consiguió recordarse a sí mismo que era el Tottenham antes que un novato cualquiera. Los complejos se fueron, y en su lugar, llegó el fútbol.

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La línea de cuatro defensas del Tottenham mostró síntomas de fragilidad que fueron repitiéndose durante el global del partido. Davinson Sánchez fue superado por Higuaín en la gran mayoría de los duelos disputados, aunque no fue la única víctima que se cobró el argentino. Suyos fueron los dos goles, y parte del peso ofensivo de la Juventus, repartido entre él mismo, Douglas Costa y Bernardeschi, aunque el brasileño no partió desde la banda como es costumbre, sino como portador de un rol más cercano al de un interior izquierdo. Manduzkic ocupó la zona más exterior de ese perfil como ya ha sucedido en otras ocasiones.

Pochettino dio un volantazo que puso al Tottenham en la misma tesitura que habían estado los italianos hasta el momento. Dembélé fue, seguramente, el único de todos los jugadores de campo cuyo rendimiento o moral no se vio dañada por el arranque. El belga hizo su partido desde el comienzo; recibía en el centro del campo, avanzaba metros y dibujaba opciones de pase. Encadenando una tras otra, los ánimos subieron. Una vez recuperados Eriksen y Kane para la causa, el resto llegó rodado para los ingleses.

El dominio ejercido por los spurs estuvo marcado especialmente por las recuperaciones en el carril central. Robaban mucho y muy fácil. Cuando Khedira o Pjanic entraban en contacto con el balón y levantaban la vista de él, quedaba ante sus ojos un bosque de piernas del que resultaba imposible salir. Sumado a la poca familiaridad de Douglas Costa con su improvisado papel, el escenario resultante presentaba una defensa muy exigida que no podía lidiar con los movimientos de Kane y las conducciones de Eriksen hacia el centro y la izquierda del campo. Cada vez que uno de los dos dejaba constancia de su presencia en el área rival, alimentaban la sensación de peligro hasta que el objetivo fue cumplido. Ellos dos precisamente pusieron nombre y apellidos a la igualada.

Al margen de la fragilidad del armazón defensivo, pocas concesiones más le hizo el Tottenham a la Juventus. Las réplicas ofensivas fueron fruto de la plena integración de Eriksen y Lamela en el carril central tras el descanso. Douglas Costa y Bernardeschi contaron con algún duelo individual. Insuficiente para encauzar de nuevo el desarrollo del partido y superar a los ingleses.

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FOTO: MIGUEL MEDINA/AFP/Getty Images

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