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Bonucci en Cardiff

La Juventus llega a esta final de Champions afrontando un reto muy distinto a aquellos que pueda haber afrontado los últimos meses. Si bien en el camino tuvieron que sobreponerse a equipos unidos por un patrón ligeramente similar, el contexto futbolístico ahora se presenta bastante diferente. No sólo por la importancia de la cita, sino por las características del juego de su rival. El Real Madrid gana. Parece imbatible y, por momentos, esta reflexión parece quedarse corta. Gana, y lo hace asfixiando. No da ningún respiro, y el dominio que ejercen día a día en la competición doméstica se acentúa en la Copa de Europa. Pero en la parte juventina cuentan con una bombona de oxígeno por si las cosas se tuercen. Bonucci es de los jugadores más capacitados para dar un poco de aire en los momentos de más agobio. Y todo porque piensa al mismo tiempo por sus compañeros y por sí mismo.

Al hablar del sistema de ataque bianconero, se entiende que el principio y final de dicho caudal ofensivo llega por medio de Paulo Dybala. Posee buenos registros en cuanto a goles y asistencias se trata, pero su impacto en el juego es mucho mayor de lo que estos reflejan. Consagrado como el motor del fútbol de su equipo, que Dybala entre en juego lo máximo posible es de absoluta importancia. Si Casemiro centra su partido en parar al argentino, y consigue tener éxito, Allegri necesitará un mayor número de efectivos en la distribución, desempeñando la función que, en ese caso, no podría realizar Dybala. Es en este escenario de partido donde la figura de Leonardo Bonucci con balón cobra más importancia que nunca.

Hablar de Bonucci, es hablar de uno de los centrales con mejor desplazamiento de balón en el panorama actual

Un Dybala con menos margen de acción, y un Cuadrado relegado a la suplencia debido a la nueva demarcación de Dani Alves, le quitan bastante pólvora a los italianos en transiciones ofensivas. Pero seguir contando con elementos como Mandzukic o Khedira, quienes aprovechan los balones aéreos de gran manera, le dan a Bonucci varios objetivos hacia los que dirigir sus envíos. Todo mezclado con su toque en corto, el cual difícilmente podría mejorarse. Por no hablar de la trascendencia capital que tiene una gran exhibición del zaguero en aspectos defensivos.

Se presenta totalmente factible la posibilidad de ver, en algún momento del choque, a un Real Madrid decidido a encimar, a empujar hacia la portería de Buffon. Un fuego que resulta imposible de apagar para muchos. Pero no es el caso de alguien que, con la inestimable ayuda de Chiellini y Alex Sandro, consiguió mantener de pie el muro ante toda una MSN. Un central que domina tan bien el área como Bonucci, despejando esos centros laterales de Carvajal/Marcelo, vigilando a Sergio Ramos en acciones a balón parado favorables a los blancos… Resulta difícil no imaginar a la figura del crack italiano siendo esencial para que el desenlace del guión tenga un final feliz para la Juve.

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