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A voluntad de Matic

No podría haberse encontrado el Benfica con un contexto más exigente en su complicado intento de enderezar el rumbo y mantener las opciones de lograr un billete a octavos. Contra todo un Manchester United, y con varias piernas jóvenes que iban a vivir sus primeros momentos como futbolistas en la Champions League. Tuvieron sus momentos. El Benfica en sí los tuvo; apretó al United, sobre todo en los minutos iniciales. Pero fue insuficiente.

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En esos primeros compases, Alejandro Grimaldo canalizó el ataque de su equipo. Hizo el daño por banda izquierda que Diogo Gonçalves no pudo, y en gran medida fue gracias a la encomiable labor de Filipe Augusto sin balón. El interior izquierdo mordió mucho y muy bien a Ander Herrera, eligiendo correctamente los tiempos al buscar el robo y combinando ese “timing” con su potencia física. Ante los apuros que pasó el bilbaíno, Matic dio un paso adelante y asumió galones. Fue la nota más positiva del United en los primeros 45 minutos gracias a la precisión quirúrgica en sus pases. No se cansó de batir líneas y se animó a pisar área rival. Su actuación fue inspiradora para el resto de compañeros, quienes a medida que transcurría el partido fueron encontrándose a sí mismos.

Nemanja Matic: “Mourinho nos dijo que probásemos a chutar de lejos, y que acumuláramos centros hacia el portero, que era joven y hacía su debut en Champions”.

Ya en el desenlace de la primera parte, pudo vislumbrarse un poco de lo que estaba por venir. Los ingleses aumentaron la altura de su posición en el césped, y aunque las ocasiones llevaban la firma del United no gozaban de toda la precisión que a Mourinho le hubiera gustado, ocurriendo también en el bando lisboeta. Y entre todo este cúmulo de errores, el de Setúbal explotó aquel que más podía serle de ayuda para lograr los tres puntos: el déficit de Mile Svilar en el juego aéreo. En cada acción a balón parado, el belga tuvo alguna dificultad para resolver con solvencia, por pequeña que fuese, acrecentándose en las acciones laterales a balón parado. Hasta dos veces buscaron el gol olímpico los red devils. A la tercera llegó la vencida y Marcus Rashford tuvo su premio. Dicho gol decantó la balanza y el Manchester United pudo permitirse llegar hasta el final con el piloto automático encendido.

Aún a pesar del inocente fallo, Svilar dio buenas sensaciones, dejando a la vista que hay buena materia prima para construir un portero de futuro. Le fueron mejor las cosas a otro de los debutantes, Ruben Dias, la cara opuesta de la moneda. Hizo gala de su buen pie con un par de buenas distribuciones en largo y se animó a subir con el balón jugado. Incluso tuvo la oportunidad de empatar en el tramo final. La primera experiencia para estos dos grandes talentos ha sido agridulce, pero pronto llegará el momento en el que puedan redimirse. Porque tanto uno como otro están llamados a vestir la camiseta del Benfica en muchas noches europeas más. Condiciones y tiempo para hacerlo, tienen.

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